Rayos y truenos
De repente el cielo se oscurece, se oye un estruendo y una luz brillante cruza las nubes. Las tormentas pueden dar un poco de miedo, pero detrás de los rayos y los truenos hay una explicación muy interesante.
Cómo nace una tormenta
Las tormentas se forman en nubes muy altas y enormes llamadas cumulonimbos. Dentro de ellas hay corrientes de aire que suben y bajan con fuerza, y gotas de agua y trocitos de hielo que chocan sin parar.
De dónde sale la electricidad
Con tantos choques, el hielo y las gotas se cargan de electricidad, igual que cuando frotas un globo contra tu pelo y se te pega. En la nube, las cargas se separan: unas se acumulan arriba y otras abajo. Cuando la diferencia es enorme, salta una chispa gigante entre partes de la nube, entre dos nubes o entre la nube y el suelo. Eso es el rayo.
Por qué suena el trueno
Un rayo calienta el aire a su alrededor a miles de grados en un instante. El aire se expande de golpe y produce una onda de sonido: el trueno. Si el rayo está cerca, oirás un chasquido seco; si está lejos, un rumor largo y grave.
Primero el rayo, luego el trueno
El rayo y el trueno ocurren a la vez, pero la luz viaja mucho más rápido que el sonido, por eso vemos el relámpago antes de oír el trueno. Puedes calcular a qué distancia está la tormenta: cuenta los segundos entre el relámpago y el trueno y divídelos entre tres. El resultado son, más o menos, los kilómetros que hay.
Cómo protegerse
Durante una tormenta lo más seguro es entrar en un edificio o en un coche cerrado. Hay que alejarse del agua, no refugiarse bajo árboles aislados y evitar usar aparatos conectados a la corriente. Si estás al aire libre, busca refugio cuanto antes.
Y después, la lluvia
Las tormentas suelen traer lluvia fuerte y, a veces, granizo. Después, el aire queda limpio y fresco y a veces aparece un arcoíris.
💡 Cada 3 segundos entre rayo y trueno equivalen a 1 km de distancia.



